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martes, 24 de febrero de 2015

Alejandra

Un elemento diferente.
Trozos, pedazitos de personas.
Una imagen en mi mente.
Almas con texturas alternas,
el tiempo es solo gente.

Podría ser que hay algo más,
algo más dentro de mi.
Algo que ya no quiero más,
o algo que perdí.

Me permitiría encontrarme,
me abandonaría al perderme.
Todos piensan 'encuentrame '.
Nadie dice te encontré.

Afuera  hay gente
que sonríe, que no llora.
¿Cómo se puede ser tan fuerte?
El momento, la espera.

La gente puede fingir
que desea  existir,
que no es una mentira lo que va a elegir
por eso cree que debe construir.

Dentro de cada quién,
hay alguien que no conocí.
Personas que no cambien,
perdidas donde no existí.


La intriga por saber,
que hay dentro de mi.
¿Que es lo que puedo hacer?.
Cumplir lo que me prometí.

Responde,
encuentra quién eres.
Qué quieres
y el dónde.

En el fondo,
en la oscuridad.
En donde el cuerpo es hondo.
Si, hay que tener severidad.

Hay que esconder
de nuevo el corazón
no hay que corresponder.
Nadie tiene la razón.
Solo hoy puedo correr
sin pensar en la emoción.

El tiempo pasa
y  no hay salvación,
muero por un trozo de cielo
puesto en mi corazón.

El corazón se agita,
descubro quien soy.
La razón duele.
Siento en mis dedos, 
el alma de ellos.

No recuerdan más nombres,
pero la razón les dice
la capacidad de los hombres.
y la fuerza que algún día admiré.


Y ahora poseo.
















martes, 3 de diciembre de 2013

Sol

Un día, una niña esperaba que cesará  de llover frente a la ventana, hace mucho no veía el sol.

De repente, ceso la lluvia; salió el sol, un sol resplandeciente, ella no espero y salió corriendo, por fin llego a el parque, y un poco antes de tirarse por el deslizadero, vio a una mariposa y un pajarito .Un pajarito tan blanco como un Angel y una mariposa de color amarillo tan radiante. Los dos parecían aprovechar del sol, eran completamente distintos, pero parecían entenderse y aunque diferentes podían disfrutar juntos la hermosa ausencia de la lluvia, y el retorno de los rayos del Sol, esos que no llegaban a donde  siempre reposaban juntos guardando su calor para los dos, a la espera del Sol. ¡Qué alas más rebosantes!                                                                                           

Después de tal admiración, ella sin precaución se deslizo, pues ella también aprovecharía el sol.